Salisbury y Winsdor, Inglaterra: Stonehenge y el castillo de la Reina Isabel II

Llegamos a Chertsey donde viven Carol y Peter, amigos de mi mamá, que nos recibieron en su casa unos días y nos trataron como reyes. Pasaron por nosotros a la estación de tren y nos llevaron a su casa para que nos instaláramos en la habitación de invitados que tienen. En cuanto estuvimos listos nos llevaron a un camino por el bosque de esos que me gustan en los que casi no hay intervención humana hasta llegar a un mirador donde había una antorcha que se enciende para eventos especiales como el reciente 70 aniversario de la Reina como monarca de Inglaterra. De ahí nos llevaron a un tradicional pub inglés llamado The Castle que tiene desde 1905 donde cenamos delicioso, por supuesto que no podía faltar el fish and chips y la buena cerveza inglesa.

Al día siguiente después de desayunar una deliciosa granola casera cortesía de nuestros anfitriones fuimos a Salisbury para de ahí tomar un bus turístico y visitar uno de los más famosos atractivos de Inglaterra: Stonehenge. Tenemos dos opciones: una es pagar un todo incluído un poco más caro pero llegas en autobús hasta el círculo de piedras y te incluye el visitor's center, o caminamos unos kilómetros por un sendero que nos lleve a Woodhenge y luego a Stonehenge sin el visitor's center. Y pues obvio escogimos la segunda opción, la primera era demasiada comodidad para nosotros. Llegamos a donde empezaba el sendero, un amplio campo de pastos, un paraíso vacuno por donde empezamos a caminar rapidito, teníamos tiempo limitado pero suficiente. 


Esperábamos que no lloviera porque no habíamos cargado con nuestros impermeables, estaba nublado y chispeando un poco de pronto Ojalá que así se quede. Entramos a una zona de un mini bosque ¡Ouch! Estas plantas pican ¡Arde! A Alfred se le había olvidado la regla número uno del trekking, llevar pantalón largo y unas plantas irritantes lo estaban atacando. Mejor nos regresamos y seguimos por el camino del campo. Esa fue la mejor opción además de que estaba lindo el camino en campo abierto viendo pequeños montes que eran restos arqueológicos relacionados con Stonehenge de hace más de 5000 años de antigüedad. Atravesamos varias bardas, todo legalmente por supuesto, saludamos cuantas vacas y borregos nos encontramos a nuestro paso. Good morning! Muuuuu! Beeeee! Cortas pero amenas conversaciones.

Stonehenge ya se veía a lo lejos pero lo dejamos atrás para seguir caminando por los campos hasta llegar Woodhenge, un sitio que en su momento fue muy parecido a Stonehenge pero como su nombre lo dice estaba hecho de columnas de madera Aquí dice que ahora, esas pequeñas columnas que vemos se hicieron de concreto para darnos idea de cómo eran las columnas. Hace 5 mil años toda esta zona estaba repleta de estos sitios que servían como calendarios agrícolas y también para ritos religiosos. Y nosotros que pensábamos que Stonehenge estaba en medio de la nada, pero resulta que en realidad había toda una civilización alrededor ¡Algo súper interesante!

Muy bien, es la 1:30 de la tarde, tenemos que tomar el bus de regreso a las 2:30 y son 5 kilómetros de distancia, perfecto... ¿o son millas? ¡Eran millas! No había manera de recorrer caminando 8 kilómetros en una hora. ¡Oh no! Pues a correrle que no llegamos. Y así, sin haberlo planeado terminamos corriendo por campos ingleses hasta que llegamos a Stonehenge, a admirar esas piedrotas que llevan miles de años observando el pasar de la historia. Ahora ya no es posible acercarse mucho a las piedras pero creo que es mejor para poder admirar el conjunto sin que esté lleno de gente. Nos tomamos nuestras fotitos todos sudados después de la corrida, caminamos el resto del camino al bus y llegamos justo a tiempo, esa fue puntualidad pura.

Del bus nos bajamos en el centro de Salisbury para visitar la catedral que decían es muy bonita pero que además conserva una de las copias de la Carta Magna del año 1215. El centro estaba lindísimo, todo típico inglés, de piedra y ladrillo, sus techitos de dos aguas y todo como de cuento. La catedral, estilo gótico que es favorito de Alfred y mío nos gustó muchísimo, realmente vale la pena visitarla, pero lo más importante y lo que más nos impresionó fue ver la copia mejor preservada de la Carta Magna. Su importancia es que fue el primer documento donde se habla de derechos humanos y del que parten muchísimas otras cartas magnas incluyendo la declaración de los derechos humanos de 1948, eso fue  más de 700 años después, o sea que realmente estaba muy pero muy adelantada a su época.

Salimos a pasear un poco por Salisbury que vale mucho la pena y regresamos en tren con nuestros papás adoptivos. Al día siguiente mientras desayunábamos recibimos una llamada de la Reina Isabel que se había enterado de nuestra visita a Inglaterra y nos invitaba a visitarla a su modesta residencia en Windsor. Obvio aceptamos, nos pusimos nuestras mejores ropitas y nos fuimos a Windsor. Peter se ofreció a llevarnos y en el camino se detuvo a enseñarnos el sitio exacto donde se había firmado la Carta Magna, esa que habíamos visto el día anterior en Salisbury. Qué raro, la firma de algo tan importante se haya hecho en campo abierto en medio de ningún lado. Para conmemorarlo hicieron un monumento.


Después de eso Peter nos dejó en Windsor donde nos avisaron que la Reina se disculpaba pero no podría atendernos, sin embargo nos invitaron a conocer algunas de las habitaciones del palacio, sólo tuvimos que presentar los tickets que habíamos comprado en línea, nos dieron nuestra audio guía y pasamos junto con otro grupo de gente que yo creo que también había recibido la misma llamada de invitación. Estábamos maravillados de ver habitación tras habitación decoradas con todo lo mejor de lo mejor, todo perfectamente bien puesto y con un mantenimiento impecable que parecía todo nuevo. Qué bueno que no está permitido tomar fotografías porque ya hubiéramos tomado millones. Habían tantas cosas tan bonitas que recorrer el castillo nos tomó casi tres horas, y eso que no todo estaba abierto. Saliendo del castillo dimos las gracias por la amable invitación y nos pusimos a correr para recorrer los 8 kms de ida y vuelta de la larguísima calle llamada Long Way que lleva a la entrada del castillo y que es el que luego vemos en los eventos. Está abierta para peatones y lo usa la realeza en alguno que otro evento.


Regresando de Windsor Carol y Peter nos recibieron con un asado de cordero buenísimo con verduras, gin de diferentes sabores, whisky y cerveza. ¿Así o más consentidos? Esa fue nuestra despedida porque al día siguiente nos fuimos a hospedar a otra ciudad a las afueras de Londres para visitar otros destinos.

La opinión del viajero Alfred sobre Salisbury y Windsor:

Lo mejor: Sin duda el trail que aunque es poco conocido está muy padre que te puedes meter al campo, ver ovejas, bosquecitos y visitar otros sitios que están ahí como Woodhenge.
Del castillo de Windsor lo mejor es su interior lleno de historia es espectacular.

Lo peor: En Stonehenge lo peor es que para hacer espacio para las vacas talaron muchísimo bosque y lo poco que queda te deja ver que eran bosques espectaculares.

La anécdota más chistosa: Me equivoqué entre las millas y los kilómetros y acabamos caminando y corriendo 12 kms.

La mayor inconformidad: Quedamos de tomar el té con la reina y nunca llegó.











Comentarios