29 de octubre de 2022. Ya estando encariñados con el tiempo que llevábamos en Turquía llegamos a Antalya, nuestro último destino y el más turístico del país con más de 10 millones de visitantes al año que van como nosotros a conocer la ciudad. Fue fundada en el 300 aC por orden del griego Antalo quien pidió a su gente ir a buscar el cielo en la tierra, encontraron el bonito territorio de Antalya en la costa del Mar Mediterráneo y ahí fundaron la ciudad. Pues como que no buscaron mucho porque está bien cerquita de los territorios griegos, ¿no? Y en ese entonces no sabían de la existencia del Caribe. Como sea queríamos conocer ese bonito lugar que además está lleno de historia y cosas ñoñas que nos gustan. Llegamos el 29 de octubre, Día de la República de Turquía celebrando 99 años de la creación del país cuando Ataturk expulsó ingleses, franceses, griegos del territorio y consolidó el país Turquía que conocemos hoy. Llegamos en la tarde así que por la noche salimos a cenar y a ver un poco del ambiente que había en el centro abarrotado de gente celebrando el gran día, estuvimos ahí un rato y justo cuando nos fuimos empezaron a cantar el himno nacional. Mala onda que no nos avisaron que nos teníamos que quedar.
Al día siguiente, aprovechando que Antalya es una zona muy turística donde la gente es mucho menos conservadora y es menos raro ver a gente ejercitándose en la calle, salimos a correr y ahora hasta me atreví a ponerme mis shorts de correr. ¿Y eso se puede en un país musulmán? ¿No te azotan por eso? En Turquía se puede porque son muy respetuosos y amigables con todo el mundo, pero Antalya sobre todo es quizás la ciudad más liberal, en parte por ser costa y en parte por ser tan turístico.
Después de correr y de comer un delicioso desayuno turco fuimos a hacer un paseo en barco por un pedacito del lindísimo Mar Mediterráneo. Navegamos por un mar tranquilísimo, que nos parecía más bien como un gran lago, observando a la ciudad de Antalya descansando sobre un impresionante acantilado que le da una personalidad especial a la ciudad y a la región. Al final del trayecto llegamos hasta una abundante cascada que sólo desde el mar podíamos ver todo su esplendor. Nos encanta ver esos espectáculos naturales.
Al siguiente día madrugamos para irnos en tour a visitar Pumakkale y Heriópolis. Hicimos 4 horas de camino con sus respectivas paradas técnicas hasta que llegamos a nuestro destino. ¡Qué lugar tan impresionante! Algo único en el mundo. El área de Pamukkale son formaciones naturales de calcio producto de aguas termales brotando del subsuelo durante miles de años. Algo parecido a Hierve el Agua en Oaxaca pero todo blanco con reflejos azules y como 500 veces más grande. Estábamos impactados con el paisaje que parecía todo hecho de nieve, caminábamos y caminábamos viendo desde diferentes ángulos esas formaciones tan especiales. Hermosísimo.
Pero eso no era todo. Los griegos, como sabían lo que era bueno fundaron la ciudad de Heriópolis justo a un lado de las aguas termales y ahí se instalaron hasta que los romanos no pudieron dejar pasar la oportunidad de hacerse con esa maravilla, ampliaron la ciudad y construyeron unos baños romanos espectaculares aprovechando las aguas termales que la naturaleza ya les había puesto a la mano. Entramos a lo que todavía se conserva de los baños y ya nos estábamos encuerando cuando nos dimos cuenta de que ahora era un museo y que de los baños ya sólo quedaba la estructura. Recorrimos el pequeño museo lleno de esculturas romanas y griegas que pudieron rescatar del lugar.
Después nos fuimos a ver el teatro romano que con emoción vimos que estaba casi completo. Nunca antes habíamos visto un teatro en tan buen estado. Yo no me esperaba que estuviera así de bonito, con sus típicas decoraciones y columnas griegas y romanas que son tan características de la arquitectura de esas culturas.
Al día siguiente fuimos a un extraordinario museo de reliquias arqueológicas de la región de Antalya y concretamente de la zona arqueológica de Perge. En el lugar del hoy museo fue creado primero un almacén que resguardaban las piezas para evitar que países extranjeros que ocupaban el territorio turco se llevaran esas invaluables esculturas. ¡Qué bueno! De no ser por eso seguro estarían en el British Museum y entre tanta cosa que tienen ni destacarían. Nosotros creíamos que no nos iba a tomar mucho tiempo recorrerlo pero las piezas exhibidas eran tan espectaculares, el museo estaba tan bien puesto y la audioguía estaba tan interesante que no pudimos evitar tomarnos mucho más tiempo de lo estimado. Creo que nunca había visto una exhibición de esculturas griegas y romanas tan bonita, y todo perteneciente a una sola ciudad. Nos daban ganas de regresar en el tiempo y poder ver Perge en sus años de gloria. Era fascinante todo el museo.
Saliendo de ahí tomamos el transporte público hasta las afueras de Antalya donde mucha gente cómodamente toma un teleférico para subir a un mirador, pero nosotros sólo porque nos gusta sufrir preferimos hacer el camino por la mala dejando que las piernas se esfuercen en llevarnos a la cima. El camino era muy amplio, se notaba que por ahí pasaban vehículos de mantenimiento del teleférico pero seguro sólo 4x4 porque había pura piedra suelta y estaba bien empinado. Hicimos una hora en su subir y la última parte era por mucho la mejor porque estábamos rodeados de un bosque lindísimo de conífera con piedra caliza. Llegamos hasta donde la prudencia nos recomendó porque más adelante ya no había sendero, pero nos encantó la vista desde ahí del Mar Mediterráneo tranquilísimo. Ahora tocaba la bajada que normalmente es más rápida pero cuando hay una inclinación importante y roca suelta acaba siendo algo retador. Tengo que aceptar que yo sí azoté una vez pero con gracia y estilo.
Después ya siendo de noche nos fuimos a conocer la zona nice de Antalya, la del malecón con iluminación especial, pista de bicis y de corredores. Lleno de bares y restaurantes en donde esperábamos ver un súper ambiente pero no, no era América Latina, había poca gente y nada de ruido, los restaurantes que tenían música era como para dormirse, algo rarísimo para nosotros. O sea, está bien que no pongan la música a todo volumen pero un poquito de ambiente no caería mal.
Nuestro último día en Antalya y en Turquía fuimos al sitio arqueológico Perge que estaba cerca y se podía llegar en tram. El día anterior en el museo habíamos visto las maravillas de esculturas que esa ciudad tenía, ahora queríamos ver de dónde habían salido. Nuestro cálculo del tiempo que nos iba a tomar recorrer el sitio arqueológico como siempre fue pésimo y en lugar de tardar dos horas estuvimos casi cuatro horas. Recorrimos todo lo que alguna vez fue la maravillosa ciudad de Perge, fundada como ciudad griega en el siglo III aC de lo que sólo vimos que quedan unas torres, todo lo demás era totalmente romano. Pasamos por el estadio y aunque le falta mucho para estar completo era el único estadio romano que realmente habíamos podido ver, en los demás casos era sólo la forma, aquí quedaba una buena parte de las gradas, de las tiendas y de las bodegas debajo de ellas.
Seguimos recorriendo calles, el mercado, templos y fuentes que en su momento fueron obras de arte increíbles adornadas con las maravillosas esculturas que vimos el día anterior en el museo. Ir caminando por esas calles e imaginarlas en su esplendor es algo inolvidable.
Por último visitamos el teatro que fue quizás el más bonito de su época con un escenario que parecía la pared de un palacio. El asombro y la envidia de cualquier ciudad.
La opinión de Alfred sobre Antalya:
Lo mejor: Es muy agradable la ciudad pero no sé qué escoger de todo. A Perge definitivamente iría de nuevo porque junto con el museo hace una combinación muy padre de una de las ciudades romanas con más arte en mejor estado conservado hasta el día de hoy y cuando andas en sus calles te imaginas el esplendor y lujo que tenía esa ciudad. La fuente principal que alimentaba a toda la ciudad y también la curiosidad era que gobernaba una mujer en una época en la que eso era bastante extraño.
Lo peor: Lo peor fue que no nos quedamos más tiempo para ir al Parque Nacional porque los lugares están lejos y prácticamente teníamos que haber rentado un coche para ir pero eso no va acorde a nuestro presupuesto.
Lo más chistoso: La cantidad de rusos en Antalya supera la cantidad de gatos. Y ahora que está la guerra con Ucrania hay muchísimos rusos que se están exiliando a tal grado que ya tuvieron que abrir una escuela para rusos.
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